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miércoles, 22 de abril de 2009

Rimlákhtomn, la ciudad imperial



Ha sido un mes de ausencia,pero no he perdido el tiempo. Sigo en mi labor de recuperación, además de continuar escribiendo material nuevo.

Continúo con la línea argumental que sigue los abatares de Urúndakh, heredero del trono imperial. Lo que queda de la familia del emperador vuelve a la ciudad palatina. Una descripcion de ésta debería aparecer antes, en ese capítulo que anún no he terminado en el que se inicia este hilo de la historia. Sin embargo, se quedará aquí de momento.

"A Lo lejos ya se oían las fanfarrias que anunciaban la llegada del cortejo imperial a Rimlákhtomn, la ciudad imperial. Urúndakh se dispuso para hacer una parada en la pequeña fortaleza principal del primer perímetro defensivo exterior de la ciudad, que consistía un círculo de torres que vigilaban la orilla exterior del lago que la rodeaba. Era un gran torreón con unas enormes puertas para atravesarlo; cuatro torrecillas colgaban de las esquinas del piso superior, y contaba con unas caballerizas adyacentes en las que aguardaban los poderosos percherones a lomos de los cuales se dirigirían al palacio. [ ...] Al bajar la barbacana, el camino seguía sobre un largo y robusto puente de piedra guardado por seis torres y adornado con imponentes estatuas de dragones, que parecían vigilar el paso de la comitiva con una mirada penetrante y ominosa. Al atravesar la puerta de la primera muralla, la más exterior, accedieron a una extensa zona abierta, con pequeñas granjas y tierras en las que ahora ramoneaban las cabras y algunas vacas. Los campesinos acudían a recibir al cortejo con rostros compungidos por la triste ocasión. Aún tardaron en alcanzar la segunda muralla, más alta y gruesa que la primera y que rodeaba a la ciudad en si, que se levantaba, abigarrada, sobre una gran colina en lo alto de la cual se alzaba la impresionante ciudadela imperial, cuya torre mayor dominaba las tierras en muchas millas a la redonda. [...] Cuando estuvieron dispuestos, dos cuernos emitieron de nuevo su canto profundo y prolongado y las puertas se abrieron. Ante ellos aparecía la amplia avenida de las Torres, pues las atalayas seguían flanqueando el camino también en este último tramo, que subía en una suave pendiente para luego girar a la derecha, rodeando la ciudadela palatina hasta que finalmente daba a la gran puerta de acceso a ésta; las casas se volvían más lujosas y palaciegas a medida que avanzaban [...]Cuando atravesaron la puerta de la ciudadela, sonaron los últimos cuernos y accedieron al gran patio."

Mi amiga Krasnaya me comentó que una ciudad levantada en una isla en el interior de un lago sería fácil de sitiar y de tomar, pero creo que hay que tener en cuenta que, en realidad, la ciudad sólo ocupa una pequeña parte de la isla, que es bastante grande (unos 60 km. de longitud en su punto más ancho) que, por supuesto, está rodeada de una serie de anillos defensivos de los cuales, los que están aquí descritos son sólo los más próximos: toda una serie de castillos, fortalezas y torres de vigía guardan a la majestuosa capital. Nordheim, cuenta además con la defensa del clima: está situada en una latitud similar a la de Moscú, en medio de un basto imperio de inviernos crudísimos y veranos implacables. Cualquier ejército que pretenda tomar la ciudad habrá de tener esto en cuenta.

Hay, por supuesto, un equivalente en el mundo real del lago anular en el que está enclavada Rimlákhtomn: se trata del lago Manicougan, situado al norte de de la provincia canadiense del Quebec,
en la península del Labrador, originado por uin cráter de impacto de un meteorito que fue desgastado por
la actividad del hielo en las sucesivas eras glaciales.



Tengo esbozados un mapa y una vista panorámica de la isla con la ciudad... se me están acumulando los dibujos
que tengo pendientes o a medio hacer.
En fin, se agradecerán opiniones sobre si Krasnaya tiene razón u os parece que una ciudad situada en semejante
emplazamiento puede ser fácilmente defendida.
Mientras tanto, pasadlo bien y hasta la próxima.

viernes, 30 de enero de 2009

Revisando,corrigiendo,simplificando

En los últimos días, varias personas me han comentado un problema que ven en El destino de Dháegrim: algunos nombres son complicados de pronunciar; tengo que reconocer que es algo que ya había pensado. Esta complicación viene de el hecho de que no hace mucho leí La saga de las islas Orcadas, relato que narra los hechos de varias generaciones de reyes y señores que gobernaron esas islas y algunas regiones de Escocia y Escandinavia allá por los siglos XI y XII, si no recuerdo mal. Muchos de los nombres que aparecían me llamaron poderosamente la atención; creo que no llegué a tomar ninguno directamente, pero si me quedé con la gramática, salida directamente del noruego antiguo, lengua de la que descienden, en mayor o menos medida, todas las lenguas nórdicas actuales: el Noruego moderno,el Sueco, el Danés y el Islandés. Tengo que reconocer que las cosas se complicaron incluso para mí, y el ejemplo perfecto es el nombre de Hjíadfahl ¿cómo c*****s se pronuncia la primera sílaba? pues vendría a ser algo así como "Hschí" (con h aspirada, claro)...demasiado rebuscado. Voy a mantener algunas cosas, principalmente los fonemas [kh] (pronunciado como j) y [dj] (pronunciado como dch), pero nada más complejo que esto. He buscado glosarios de nombres escandinavos, especialmente femeninos, que me van a venir de perlas.

Pero esto no es lo único que voy a revisar. El capítulo que he terminado recientemente, el quinto, ha resultado ser el que he escrito más rápidamente y de manera más fluida, y ha supuesto un punto de inflexión, marcando el que será el estilo que caracterice a la novela. Puede que recordéis que mi intención era alternar dos tonos: uno más épico para la parte de Dháegrim y otro más sucio para la parte del imperio, pero también recordaréis que siempre insisto en que nada está grabado en piedra y que todo es susceptible de revisión, por lo que ahora toca volver a contar lo ya contado pero teniendo esto en cuenta. Con esto no me refiero tanto al contenido como al estilo: obviamente, Dháegrim no puede hablar ni comportarse como Urúndakh; lo que quiero decir es que he hallado un modo de contar la historia que me resulta más cómodo y natural que hasta ahora. Por supuesto, eso no significa que me detenga en el progreso de la novela: ya he iniciado el capítulo sexto, en el Djioremf y sus compañeros tendrán su primer encuentro con un hombre dragón...ya tenía ganas de sacarlos.

Bueno,espero haberos puesto los dientes largos. Hasta la próxima,amig@s

jueves, 15 de enero de 2009

Trasfondo y ambientción: Los hombres dragón

Es curioso que,siendo uno de las criaturas a las que llevo más tiempo dando vueltas sobre su concepto y diseño, haya tardado tanto en hablar de ellas, pero ahí está:

"Los hombres dragón. Urundakh se preguntó que tendrían de hombre esas criaturas, aparte del nombre. Casi tan estremecedor como el sacrificio a Wurmdag fue ver por primera vez el nacimiento de uno de esos monstruos. La semilla del dragón era depositada en decenas de desgraciadas esclavas y prisioneras cada semana y a la siguiente daban a luz a pequeños demonios que en tres meses ya eran más grandes que un hombre. Cuando alcanzaban su máximo tamaño, le sacaban la cabeza al los hombres más altos y triplicaban su peso. Tenían la ferocidad de un oso y el doble de su fuerza y eran obedientes y rematadamente estúpidos: el soldado perfecto.

¿Y las mujeres? Lo normal es que al mes murieran de agotamiento, si es que antes no se habían desangrado o sucumbido a alguna complicación por sacar de su vientre a un monstruo el doble de grande que un bebé normal."


La prole del dragón. Así se conoce a estas criaturas que conforman buena parte del ejécito imperial. Si éste no está compuesto exclusivamente por estas bestias, se debe únicamente al tiempo y recursos que hay que invertir en su cria, aunque desde luego, son una fuerza de choque formidable, y siempre son colocados en primera línea de batalla, provocando desde el primer momento un daño bastante serio entre las filas enemigas, que se ven impotentes ante el empuje destructivo de estas moles que son todo músculos y piel escamosa.

Es posible que algunos, al leer esto, penséis que me he inspirado de una manera no demasiado disimulada en los trolls de El Señor de los Anillos, aunque, inicialmente, no pensé en ellos cuando ideé a la prole del dragón, si no en algo mucho más real y tangible.


Este es el gigantopitheco, un simio gigante emparentado con el orangután, sólo que de un tamaño mucho mayor; de hecho es el primate más grande que se sepa que ha existido, llegando a una altura de hasta tres metros. Vivía en el sureste asíatico y las causas de su extinción no están muy claras, quizá se debió a los cambios climáticos, o a no poder superara la competencia con otros animales.
Me he tomado la libertad de modificar el aspecto de este animal para que sea algo más amenazador y, obviamente, draconiano. Los hombres dragón tienen una gruesa piel escamosa, con algunas escamas abultadas y endurecidas sobre el lomo y los hombros a modo de refuerzo blindado. Su morro es más alargado y recuerda ligeramente al de un cocodrilo o un dinosaurio carnívoro, con colmillos sobresalientes en ambas mandíbulas, especialmente los superiores. Para rematar, tienen unos pequeños cuernecillos en la frente.

En cuanto al momento en el que aparecerán, no os impacientéis, está bastante cercano.



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Los extras del dvd by Hugo Mier Calleja is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 3.0 España License.