jueves, 18 de septiembre de 2008

Entre Tolkien y Martin

Al ponerme a escribir la historia, la principal (bueno, en realidad la única) influenciencia que tenía era, cómo no, John Ronald Reuel Tolkien, el escritor de fantasía por excelencia. No me extenderé mucho hablando sobre él y su obra, ya que se pueden encontrar toneladas de información a poco que se busque en internet y en librerías y bibliotecas.




Es fácil dejarse atrapar por el mundo creado por Tolkien; pero mi intención era alejarme de su mitología: nada de elfos y enanos, ya hay saturación de ellos en las novelas de fantasía. Ideé algunas criaturas que os mostraré en cuanto pueda escanear los dibujos que voy haciendo.

Todo esto es posterior a mis primeros intentos, en los que mi intención era copiar deliberadamente el estilo de Tolkien sin, por supuesto, conseguirlo. Entonces ocurrió algo...


Ahí lo tenéis: Canción de hielo y fuego, la saga de fantasía que ha puesto al género patas arriba.
George R. R. Martin coge los elementos típicos y los baña de realismo sucio, creando un mundo lleno de mugre, sudor y sangre, que resulta creíble pese a existir cosas como la magía y los dragones.

Para mi fue un shok y, sobre todo, una auténtica inspiración. Tras la lectura de las primeras novelas, empecé a pergeñar la trama secundaria que ahora mismo está creciendo hasta adquirir tanto peso como la principal. De hecho, todos los que habéis leído algo de lo que ya llevo escrito, sólo habéis visto esta parte de la historia.
Uno de los grandes retos a los que me enfrento es alternar dos estilos: más tolkieniano en la trama de Dháegrim y más, eh..."martiniano" en la Djiorenf y el imperio Nordheim ¿por qué afrontar este reto? pues porque me lo pide el cuerpo. Aunque, insisto, la revisión de lo que escribo es constante y quizá este aspecto tenga que cambiar.



De todas formas, muchas gracias, maestros.

domingo, 7 de septiembre de 2008

Venga, empecemos

No es tarea fácil, la verdad. Lucho constantemente contra la vagancia.

A mi favor tengo que ya he escrito algo. Tengo al menos un par de capítulos enteros y un prólogo que no termino de rematar y que corre peligro de ser reescrito totalmente. Si os interesa, aquí está el principio:


"Prologo:

Estepa de Xodon Garu, 20 años atrás.

Cuando el sol desapareció tras el horizonte, la pequeña comitiva decidió hacer una última parada antes de llegar a destino. Urin Daht apiló algo de leña para hacer una hoguera y le echó unos pedazos de carne seca a su ave dagtrym; el enorme pájaro graznó y comenzó a comer, llevando las tiras de carne a su enorme y ganchudo pico con sus garras delanteras, manejándolos con sorprendente habilidad, teniendo en cuenta que sus extremidades anteriores eran poco mas que muñones de frágil aspecto.

Urin se sentó al fuego junto con sus compañeros y observó al extranjero que les acompañaba: un poderoso rey del norte, de nombre Nurdjiemf, alto e imponente, de rostro severo, nariz ligeramente aguileña, abundante cabellera marrón en la que empezaban a asomarse algunas canas y una barba corta pero espesa, de color gris parduzco. Le acompañaba su hijo Urundakh, un niño de no mas de 10 primaveras, alto y corpulento, lo que le hacia parecer mayor. No era la primera vez que los saka de las estepas guiaban a los norteños por sus tierras, pero no se sabia de ningún extranjero que quisiera internarse en las regiones más recónditas y desconocidas de las estepas como estos."


Bien. ¿Os han surgido dudas tras leer esto? Seguro que si. No daré muchas explcaciones sobre personajes y trama, ya que eso se irá explicando más adelante en la misma historia, pero creo que hay cosas bastante chocantes, como lo de la extraña ave dagtrym. Para los que no sepáis de bichos prehístoricos, os diré que está inspirada, inicialmente, en el dyatrima, un pájaro gigante no volador que cazaba a los primitivos mamíferos poco después de la extinción de los dinosaurios, en un intento de ocupar el nicho ecológico que habían dejado sus antepasados, aunque en realidad, la inspiración definitiva son las impresionantes "aves del terror", que sobrevivieron durante cincuenta millones de años en sudamérica, que permaneció aislada del resto del mundo hasta hace unos dos millones de años, época en la que se formó el itsmo de Panamá y los depredadores de Norteamérica, como el tigre de dientes de sable, emigraron hacia el sur, eliminando por competencia desleal a las pobres aves del terror.















Debo reconocer que la inclusión de estas criaturas obedece a un puro impulso de frikismo, ya que no estoy muy seguro de que unos bichos así estén adaptados a la dura vida de las estepas, pero... ¿a que molan?


No creo que haga falta dar tampoco explicaciones sobre la localización, sin embargo, en mi labor de búsqueda con el google earth (¡qué gran invento!) he hallado cosas interesantes que me gustaría compartir con vosotros, como por ejemplo, esto:












Impresionante ¿verdad? Son imágenes tomadas en Asia central, en Mongolia y Kazajistán. Tengo unas cuarenta, pero estas valen como ejemplo representativo.


¿Y qué decir de ese extraño rey del norte, corpulento y de rasgos duros? En la descripción, tenía a cierto actor en mi cabeza:





















John Glover, el Lionel Luthor de Sallville, sería el perfecto Nurdjiemf en la adaptación al cine que hay en mi cabeza, pero bueno, eso ya es adelantar demasiado los acontecimientos.


En fin, de momento, esto todo. Intentaré superar mi vagancia y postear con más frecuencia y, por supuesto, continuar con la novela.


Stay tuned.

domingo, 24 de agosto de 2008

Un año y medio después...

¿Hablaba de falsos comienzos? jejeje...

Desde luego,este ha sido el mayor de todos. No puedo negar que en gran parte se ha debido a simple y pura dejadez por mi parte, pero también ha habido ciertas circunstancias (básicamente, problemas de virus) que no han ayudado nada.

Pero bueno, vamos a ir al meollo de la cuestión.

¿De qué va El destino de Dháegrim? La verdad es que mi idea original era bastante sencilla: Un muchacho destinado a ser rey es desterrado de su patria y años más tarde, desvelada su verdadera identidad y condición, emprenderá una lucha para recuperar aquello que le arrebataron. Sencillo ¿verdad?

Si, yo también lo creo así. Recuerda demasiado a la historia ya tantas veces contada; especialmente a la del rey Arturo, que fue una de las principales inspiraciones de George Lucas para La guerra de las galaxias, aunque repartida en los personajes de Luke y Leia.
No era mi intención volver a contar esa historia, aunque no quería eliminar ese elemento, ya que Dháegrim es el personaje principal, alrededor del que gira todo. El objetivo en este sentido es, por tanto, contarla de una manera lo más diferente posible a como se ha hecho antes.
La historia necesitaba un revulsivo, un meneo, algo que la apartara de los senderos tantas veces transitados. Empecé a pensar en el enemigo, el vasto y poderoso imperio Nordheim (no es un nombre definitivo; al principio se llamaba Tromelkheit [pronunciado Trómeljeit] pero Nordheim me recuerda a los norses de Warhammer) Al imaginar cómo sería el emperador y sus allegados fueron cobrando más y mas interés, hasta que decidí compaginar la historia de Dháegrim con la de la revuelta interna que hace temblar al terrible gigante del norte. Una tupida red de intrigas y traiciones empezó a desplegarse ante mí, producto, sin duda de la lectura de "Canción de hielo y fuego", la estupenda saga creada por George R. R. Martin (no sé si recomendaros que la leáis, porque quedaréis irremediablemente enganchados)
Así que,con todos estos elementos que enriquecían una historia hasta ese momento bastante plana, me dispuse a plasmarla en la pantalla de mi pc, siempre que los virus me lo permitan. En este punto debo agradecer a Pelayo Mariño por su inestimable ayuda para preservar lo ya escrito y a la simpatiquísima y genial Barceló (qué bien escribe, la jodía) por los consejos que me han sido de ayuda, así como a todos los que de una u otra forma me estáis ayudando para que esto vaya para aldelante a pesar mío (sí, Jorge Iván, a también)

Y, de momento, nada más. A partir de aquí,la historia continúa...

jueves, 15 de marzo de 2007

El obligado discursito de presentación

Pues bien, aquí estamos ¿Que por qué hacer un blog? Pues principalmente, para ordenar un poco las ideas que me bullen en la cabeza y discutirlas con todo el se pase por aquí y muestre un mínimo de interés en el asunto.

Básicamente, esto pretende ser un diario de escritura. Los que tratáis conmigo a menudo (y algunos de los que no lo hacéis,también) sabéis que me ha dado por ponerme a escribir algo que pretendo que llegue a ser una novela.

La idea de El destino de Dháegrim empezó a formarse en mi díscola cabeza allá por 1999, si no recuerdo mal, aunque puede que fuera un poco más tarde. Por aquel entonces empezaban a aparecer las primeras noticias de la adaptación de El señor de los anillos que iba a realizar Peter Jackson, yo estaba haciendo el módulo de informática en el IES nº 1,y aprovechaba las horas libres que tenía por ahí para bajar a la biblioteca y visitar varias webs en las casi todos los dias había noticias sobre el desarrollo del rodaje de la trilogía. En los ratos muertos que hay desde que te acuestas hasta que por fin te duermes, esos en los que discurres desde el propósito de la existencia hasta si ya es hora de cortarte las uñas de los pies, empezó a formarse en mi mente una imagen: una mujer cabalgaba por una pradera, con gesto firme y decidido y comencé a dar vueltas alrededor de esa imagen ¿quién es esa mujer? ¿a dónde va? cuál es el paraje por el que cabalga? ¿huye o va al encuentro de algo o de alguien? Al ir contestando estas preguntas, se fue formando una historia que cada vez me parecía más interesante, con unos personajes que me obligaban a imaginar más sobre ellos y sus vidas.Finalmente, enpecé a vislumbrar una historia,un hilo narrativo construido con imágenes que iban formando una consecución de escenas bastante atractiva.

Llegó un momento en el que se hizo necesario empezar a poner por escrito esas ideas, si no quería que se perdiesen en el caótico maremagnum de mi memoria. A pesar de que era la misteriosa amazona la primera que había visitado mis ensoñaciones, había un personaje masculino que, poco a poco, iba colocándose en el centro de los acontecimientos, quizá por la influencia de los protagonistas de este tipo de historias, mayoritariamente masculinos. Le busqué un nombre que tuviera resonancia y musicalidad, que recordara quizá a alguna lengua céltica y Dháegrim acabó pareciéndome la mejor opción.

Lo cierto es que yo, por aquel entonces, no tenía mucha idea de escribir. Con diez años había empezado hacer alguna cosilla, gracias a un profesor que nos leía historias de Sherlock Holmes y otros detectives literarios y que nos animaba a que escribiéramos nuestras propias historias y las leyéramos en clase. Dado que los viajes y aventuras en tierras exóticas era mi tema preferido por aquel entonces, ese era el tema del que trataban aquellos primeros balbuceos literarios. Durante unos años dejé la escritura de lado, centrándome más en el dibujo. A eso de los dieciséis volvió a picarme el gusanillo de la escritura, pero los resultados fueron tan patéticos que volví a abnadonar el tema, desanimado. Tuvieron que pasar unos cinco años para que, llevado por la fuerza de esta idea que se estaba formando, volviera a ponerme frente a la página en blanco. Afortunadamente, para entonces conocía a la gente adecuada y la encantadora (al menos la mayor parte del tiempo) Sofía F. Castañón me sugirió que me apuntara al taller literario de la Semana Negra, al que ella llevaba unos años asistiendo.

Así que, varios talleres después, algunas incursiones en otros géneros (ciencia ficción, intriga-terror, slice of life) e incluso alguna cosilla publicada por ahí, decidí aprovechar ese bagaje y toneladas de notas, apuntes, diseños y falsos comienzos para ponerme definitivamente con ello.

Bueno, ya se ha acabado el rollo (de momento)

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